ACERCA DE NUESTRO PROCESO

En nuestras plantaciones, la caña de azúcar es cosechada a mano por increíbles empleados locales e incluso indígenas. Practicamos lo que se llama cosecha verde lo que implica no quemar las plantas antes de la cosecha. Desde el inicio de nuestro proceso, nos aseguramos de actuar de manera responsable y sostenible con el medio ambiente, la flora y la fauna.

Una vez cortada y cargada la caña de azúcar en los remolques, se lleva al ingenio para ser pesada y procesada.

Aquí es donde comienza el proceso de fabricación de la panela. El primer paso es moler la caña de azúcar y extraer el jugo, obteniendo lo que se llama el “Jugo primario” con residuos de bagazo o impurezas.

Este jugo luego pasa por su primera filtración donde se separan los residuos del bagazo y cualquier materia extraña que provenga del campo, como tierra, hojas o malezas.

Una vez realizada esta primera filtración, el siguiente paso es alcalinizar o nivelar el pH con hidróxido de calcio, producto natural aceptado por las empresas certificadoras. Esta nivelación del pH tiene como objetivo estandarizar la calidad del jugo y asegurar que la concentración posterior sea homogénea.

Luego, el jugo ingresa al primer calentador, donde se calienta a 60 grados, una vez que alcanza esa temperatura, fluye hacia un segundo calentador para llevar la temperatura a 100 grados. En este punto, el floculante natural, la corteza del árbol triturada, se utiliza para capturar las impurezas y separarlas del jugo.

Estas impurezas o “Cachaca” se filtran nuevamente para recuperar el jugo que pudiera haber quedado atrapado en ellos. El jugo se devuelve al proceso para ser concentrado. El producto resultante de esta filtración es una masa seca que se utiliza en nuestro propio abono orgánico, que servirá para nutrir las plantaciones de caña de azúcar.

El jugo ahora clarificado comienza un proceso de concentración que se realiza elevando la temperatura en cinco calentadores diferentes. Este proceso permite que las aguas y los líquidos se evaporen reduciendo y concentrando el jugo hasta que alcanza una consistencia similar a la miel. Una vez que se alcanza el punto apropiado, el proceso de granulación comienza por una reacción natural.

Una vez granulado, el producto final se envasa en sacos para su posterior cribado y envasado final según lo solicitado por cada cliente en particular. Luego, el producto pasa a través de detectores de metales para verificar la calidad del producto por última vez.

Como parte de los controles de calidad a lo largo de todo el proceso descrito, contamos con certificaciones como FSSC 22000 , APPCC y SMETA , para asegurar la satisfacción del cliente y el valor del producto.